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013-El Hijo Ingrato

Un
hombre y su esposa, estaban sentados en el corredor, a la entrada de su casa, y
tenían en su mesa un delicioso pollo asado para comerlo juntos. En eso el
hombre vio que su anciano padre se acercaba, y rápidamente tomó el pollo
y lo escondió, para que el anciano no pudiera coger nada de él. El viejito
llegó, tomó una bebida y se marchó.
Entonces el hijo quiso
poner de nuevo el pollo en la mesa, pero cuando fue a cogerlo, lo que había era
un enorme sapo, que se le lanzó a su cara y se quedó allí, y nunca se le
despegó, y si alguien intentaba quitárselo, lo miraba maliciosamente como si
estuviera a punto de lanzársele a su cara, así que nadie se aventuraba a
tocarlo. Y el ingrato hijo quedó obligado a alimentar al sapo todos los días,
porque si no él se alimentaba de su cara. Así, por su ingratitud. el
hombre no volvió a tener descanso en su vida.
Enseñanza:
Siempre se debe respetar a padre y madre.

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