022-Elsie la Lista 
Había
una vez un matrimonio que tenía una hija a la que llamaban "Elsie la
Lista". Y cuando ella creció y fue una muchacha, su padre dijo a su
esposa:
-"Tenemos que casar a
Elsie."-
-"Sí"- dijo la
madre, -"si viniera alguien y la quisiera tomar."-
Al tiempo un hombre
llamado Hans vino de lejos y la pidió, pero estipuló que Elsie realmente debería
ser lista..
-"¡Oh sí!"-
dijo el padre, -"ella es bien capaz."-
Y la madre agregó:
-"¡Uh!, ella puede
ver el viento viniendo por las calles, y oír a las moscas tosiendo."-
-"Bien"- dijo
Hans, "-"si no es realmente lista, no la tendré."-
Cuando todos se sentaron a
cenar y habían comido, la madre dijo:
-"Elsie, ve al sótano
y trae algo de cerveza."-
Entonces Elsie tomó el
pichel de la pared, y bajó al sótano golpeando la tapa del pichel para que el
tiempo no pareciera ser muy largo. Una vez abajo alcanzó una silla, y la colocó
junto al barril de cerveza de modo que no tuviera que agacharse, para no
maltratarse la espalda o hacerse alguna herida inesperada. Tomó el recipiente,
levantó su tapa, y mientras la cerveza corría, no dejaba sus ojos quietos,
sino que miraba por las paredes, y de estar viendo aquí y allá, vio una
piqueta exactamente encima de ella, que los albañiles habían dejado olvidada
accidentalmente allí.
Entonces Elsie comenzó a
llorar, y a decir:
-"Si yo acepto a
Hans, y tenemos un niño, y él se hace grande, y lo enviamos al sótano a traer
cerveza, entonces la piqueta le caerá sobre su cabeza y lo matará."-
Ella se sentó y lloró
amargamente, gritando con todas sus fuerzas por la desdicha que se presentaba
ante ella.
Los de arriba esperaban
por la cerveza, pero Elsie la Lista no aparecía. Entonces la mujer dijo a su
sirvienta:
-"¡Baja al sótano y
mira en dónde está Elsie.!"-
La criada bajó y la
encontró sentada frente al barril, llorando fuertemente.
-"¿Elsie, por qué
lloras así?"-
-"Pero, ¿no tengo
acaso razón para llorar así? Si me caso con Hans, y tenemos un niño, y él
crece grande, y tiene que venir a traer cerveza aquí, quizás la piqueta caerá
sobre su cabeza y lo matará."-
Entonces la criada dijo:
-"¡Que Elsie más
lista tenemos aquí!"- y se sentó a su lado a llorar fuertemente por esa
desdicha.
Al cabo de un rato, como
la criada no regresaba y los de arriba estaban sedientos por la cerveza, el señor
le dijo al hijo:
-"Sólo ve al sótano
y averigua que pasó con Elsie y la criada."-
El muchacho bajó y allí
encontró sentadas y llorando juntas a Elsie y la muchacha.
Entonces preguntó:
-"¿Por qué están
llorando?"-
-"Ah"- dijo
Elsie, -"Pero, ¿no tengo acaso razón para llorar? Si me caso con Hans, y
tenemos un niño, y él crece grande, y tiene que venir a traer cerveza aquí,
quizás la piqueta caerá sobre su cabeza y lo matará."-
Entonces el muchacho dijo:
-"¡Que Elsie más
lista tenemos aquí!"- y se sentó a su lado a lamentarse fuertemente como
las otras por esa desdicha.
Arriba esperaban al
muchacho, pero no regresaba. El hombre dijo a la esposa:
-"Solamente anda
abajo y ve dónde está Elsie."-
La mujer bajó, y encontró
a los tres en medio de sus lamentaciones, y queriendo saber de la causa de todo
aquello, Elsie le contó que su futuro niño iba a ser muerto por la piqueta
cuando creciera y bajara a llevar cerveza, y la piqueta le cayera sobre la
cabeza.

Entonces en igual forma la
madre dijo:
-"¡Que Elsie más
lista tenemos aquí!"- y se sentó a su lado a llorar junto con los demás.
El padre esperó un pequeño
tiempo, pero su esposa no regresaba y su sed crecía y crecía, y dijo:
-"Tendré que ir yo
mismo al sótano a ver que pasó con Elsie."-
Pero cuando bajó, todos
estaban juntos llorando, y oyó la razón de que el niño de Elsie era la causa,
ya que quizás Elsie traiga uno al mundo algún día, y que podría ser muerto
por la piqueta, si sucediera que estando sentado debajo de ella por llevar la
cerveza, en ese preciso momento la piqueta se desprendiera y lo mate. Entonces
él gritó:
-"¡Que Elsie más
lista tenemos aquí!"- y también se sentó a su lado a llorar junto con
los demás.
El novio se quedó solo
arriba por tamaño rato, y como nadie regresaba pensó:
-"Seguro deben estar
esperándome allá abajo, debo bajar también y saber qué es lo que
ocurre."-
Cuando llegó abajo, los
cinco anteriores estaban sentados llorando y lamentándose piadosamente, cada
uno con más ímpetu que el otro.
-"¿Qué desgracia ha
sucedido aquí?"- preguntó.
-"Ay, querido
Hans"- dijo Elsie, -"si nos casáramos y tuviéramos un niño, y se
hace grande, y quizás lo enviamos aquí por unas cervezas, entonces la piqueta
que está allá arriba puede desprenderse y caerle encima rompiéndole su
cerebro y matándolo. ¿No es eso suficiente razón para lamentarnos?"-
-"Ven"- dijo
Hans, -"más claro que eso no es necesario para mi hogar, y como eres tan
lista, Elsie, te aceptaré."- y le tomó de la mano, fueron arriba, y la
desposó.
Pasado un tiempo después,
él le dijo:
-"Elsie, voy a salir
a trabajar afuera y ganar algún dinero para nosotros. Ve tú al campo y corta
el maíz para que podamos tener algún pan."-
-"Sí, querido Hans.
Así lo haré"-
Una vez marchado Hans,
ella se alistó algún buen alimento y lo llevó al campo con ella. Cuando llegó
al campo pensó para sí misma:
-"¿Qué hago ahora,
recolecto o como primero? Bueno, comeré primero."-
Entonces ella terminó con
su bolso de comida, y sintiéndose completamente satisfecha, se dijo:
-"¿Qué hago ahora,
recolecto o duermo una siesta? Bien, dormiré una siesta."-
Entonces se acostó entre
el maizal y se dejó dormir. Hans había llegado hacía rato a casa, pero Elsie
no aparecía. Entonces dijo:
-"¡Qué Elsie más
lista tengo. Es tan industriosa que ni siquiera regresa para almorzar."-
Sin embargo, cuando ya se
acercaba el anochecer y ella no llegaba, Hans fue a ver cuánto había cortado.
Pero no había cortado nada, y la encontró dormida entre el maizal. Entonces
Hans fue rápido a la casa y trajo una red de cacería con pequeños cascabeles
y se la colgó a su alrededor, y ella siguió durmiendo. Entonces corrió a la
casa, cerró la puerta, y se sentó en su silla a trabajar. Al tiempo, cuando ya
estaba oscuro, Elsie la Lista despertó, y cuando se levantó, escuchó un
tintineo a todo su alrededor, y las campanillas sonaban a cada paso que daba.
Entonces se alarmó y empezó a poner en duda si ella era Elsie la Lista o no, y
dijo:
-"¿Seré yo o no seré
yo?"-
Pero ella no sabía que
contestar a eso, y estuvo un tiempo en duda. Al rato ella pensó:
-"Iré a casa y
preguntaré si soy yo o no soy yo, de seguro allá sabrán."-
Ella corrió a la puerta
de su propia casa, pero estaba cerrada. Entonces tocó a la ventana y gritó:
-"¿Hans, está Elsie
contigo?"-
-"¡Sí"-
contestó Hans, -"ella está conmigo."-
Eso la aterrorizó, y
dijo:
-"¡Oh, cielos!
Entonces no soy yo."-
Y siguió de puerta en
puerta, pero cuando la gente oía las campanillas no abrían, y no pudo entrar a
ningún lugar. Entonces corrió fuera de la villa, y desde entonces nadie volvió
a saber de ella.
Enseñanza:
Nunca hay que lamentarse
de desgracias que no han ocurrido, ni abandonar los deberes.

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