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023-El señor Korbes
 
Hubo una vez un gallo y
una gallina que decidieron hacer una gira juntos. Así, el gallo construyó un
hermoso carruaje, con cuatro ruedas rojas, y con herrajes para ser jalado por
cuatro ratones. La gallina y el gallo se montaron y empezaron el recorrido. No
muy lejos encontraron un gato que les dijo:
-"¿Hacia dónde
van?"-
-"Vamos a la casa del
señor Korbes."- replicó el gallo.
-"Llévenme con
ustedes."- dijo el gato.
El gallo contestó:
-"Con mucho gusto, súbete
atrás, no vaya a ser que te caigas yendo adelante. Ten cuidado de no ensuciar
las rueditas rojas. Y ustedes, rueditas, avancen, y ustedes ratoncitos,
arranquen, pues seguimos en la ruta hacia la casa del señor Korbes."-
Luego subió a una piedra
de molino, a un huevo, a un pato, a un perno, y por último a una aguja, quienes
todos se acomodaron en el carrito, y siguió la ruta junto con ellos. Cuando
llegaron a la casa del señor Korbes, el señor no estaba ahí.
Los ratones llevaron
el carruaje al establo, la gallina y el gallo se subieron sobre una valla. El
gato se sentó en el suelo junto al fogón, el pato se acomodó junto al grifo
de agua. El huevo rodó hacia una toalla, el perno se subió al almohadón de
una silla, la aguja se fue a la cama y se colocó al centro de una almohada, y
la piedra de moler se posó encima de la puerta.
Entonces llegó el señor
Korbes y se dirigió al fogón. Estaba a punto de encenderlo, cuando el gato le
tiró una cantidad de cenizas en la cara. El señor Korbes corrió apurado a la
cocina para lavarse, pero el pato le salpicó agua en la cara. Quiso secarse con
la toalla, pero el huevo rodó hacia él, se quebró y le engomó los ojos. Pensó
mejor en descansar y se sentó en la silla, pero el perno lo maltrató al
sentarse. Y todo enojado, se lanzó a la cama. Pero apenas puso su cabeza en la
almohada, la aguja lo punzó, por lo que gritó adolorido, y todo rabioso y
desesperado quiso salir corriendo hacia el ancho mundo, pero al pasar por la
puerta de la casa, la piedra de molino cayó sobre su cabeza, dejándolo muerto.
Pobre señor Korbes, debe
haber sido un hombre de muy mala suerte.
Enseñanza:
Antes de hacer algún
movimiento, es prudente observar antes cómo está todo alrededor.
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