050-La Viga

Había una vez un artista
que se ganaba honestamente la vida haciendo presentaciones de magia o
encantamientos, como lo llamaban en ese entonces, y estaba un día en medio de
un gran grupo de personas haciendo sus presentaciones. Entre ellas presentaba a
un gallo cargando una pesada viga, llevándola como si fuera una pluma más.
Pero entre todos los que
miraban se encontraba presente una joven que hacía poco se había encontrado un
trébol de cuatro hojas, y esto la había hecho tan perspicaz que ninguna ilusión
óptica podía vencerla fácilmente, y por eso ella veía que la tal viga no era
más que una astilla. De modo que gritó:
-"¡Hey ustedes!, ¡fíjense
bien y verán que lo que lleva el gallo no es más que una astilla y no una
viga!-"
Inmediatamente el truco se
desvaneció, y la gente vio lo que realmente era, y echó al mago lejos lleno de
vergüenza y desgracia. Él, sin embargo, cargado interiormente de dolor, se
dijo:
-"Pronto tendré otra
oportunidad."-
Algunos días después
llegó el día de la boda de la joven, y ella fue ataviada bellamente y llevada
en procesión por los campos hacia el lugar donde estaba la capilla. De pronto
creyó encontrarse frente a un arroyo que lo veía crecido y no se
encontraba ningún puente o tablón para cruzarlo. Entonces la novia hábilmente
se levantó al máximo sus ropas para vadearlo. Y justo cuando ella creía que
estaba entrando en las aguas, un hombre, que por cierto era el mago o
encantador, le gritó jocosamente:
-"¡Ajá! ¿Dónde
tienes los ojos, que tomas esto por agua?".-
Enseguida sus ojos se
aclararon, y vio que ella tenía sus ropas bien subidas en medio de un sembradío
que se veía azul por motivo de las flores de su cultivo que era lino azul.
Entonces toda la gente que
vio lo sucedido, la ahuyentó con risas y ridiculizándola.
Enseñanza:
A quien honradamente se
gana su pan diario, no se le debe entorpecer su honesta actividad.

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