074-Lobos y Cabras, Dios y el Diablo
El Señor Dios había creado a muchos animales, y había elegido al lobo para
ser su acompañante, pero
no había aún terminado de crear a las cabras y las tenía en su proceso. Entonces el Diablo se preparó y comenzó a
interferir también, y le puso a las cabras colas largas finas. Así, cuando
ellas iban al pasto, generalmente se enredaban y permanecían agarradas en los setos por sus colas,
y tuvo el Diablo que ir donde ellas y desenredarlas con mucho trabajo. Esto lo enfureció
tanto, que fue y trozó la cola de cada una de las cabras, como puede ser visto hasta este día por el tocón. Entonces
las dejó ir solas al pasto, pero sucedió que un día el Señor Dios percibió
cómo en
poco tiempo, en un sitio de su preferencia, ellas royeron un árbol fructuoso, y
dañaron vides nobles, y destruían otras plantas sensibles en su búsqueda de
alimento.
Esto lo apenó mucho, de modo que en su bondad y piedad él convocó a sus
lobos para que ahuyentaran a las cabras que llegaran por allí. Cuando el diablo observó
eso, fue donde el Señor y le dijo,
-"Tus criaturas han molestado a las mías".-
El Señor contestó,
-"¿Por qué no les enseñas a no hacer daño?"-
El Diablo dijo,
-"No estoy obligado para hacerlo: en vista de que mis pensamientos
siempre van dirigidos hacia el mal, no pienso en que puedan actuar de otra
manera, y Tú debes pagarme por las molestias que me has causado ahuyentándolas."-
-"Te pagaré tan pronto como todos los robles hayan botado todas sus
hojas; ven entonces y tu paga estará entonces lista."- le dijo el
Señor Dios.
Cuando las hojas de los robles de la región habían caído, el Diablo vino y
exigió lo que decía que le debían. Pero el Señor dijo,
-"Aún en la iglesia de Constantinopla hay un alto roble que todavía tiene todas sus hojas."-
Con furia y diciendo maldiciones, el Diablo se marchó, y fue a buscar el
roble. Vagó en el páramo durante seis meses antes de encontrarlo, y cuando él
regresó al sitio de partida, todos los robles mientras tanto se habían cubierto
otra vez con hojas verdes. Entonces él tuvo que resignarse a perder su
indemnización, y en su rabia él transformó los ojos de todas las cabras,
e hizo que se vieran desde entonces bien misteriosos.
Por eso es que las cabras tienen esos ojos tan particulares y sus colas son
pequeñas, y también por eso es que los pintores se divierten pintando al
diablo con cara parecida a una cabra pero poniéndole una cola larga con una
flecha en su punta.
Enseñanza:
Ningún beneficio otorga
el interferir en los trabajos de otros sin haber sido llamado.
Comentario:
En realidad las cabras
son bellas creaturas amadas de Dios, todas dulces, pacíficas y llenas de bondad y
amistad con los seres humanos
y nos proveen con lácteos totalmente saludables. Amémoslas y tratémoslas con
cariño.
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