079-El ganso de oro 
Había un hombre que tenía tres hijos, el más joven fue llamado Dummling, y
era despreciado, burlado, y dejado de lado en cada ocasión.
Resultó un día que el mayor quiso entrar en el bosque para talar madera, y
antes de que él se fuera, su madre le dio un hermoso pastel dulce y una botella
de vino a fin de que no tuviera que sufrir de hambre o de sed. Cuando él entró
en el bosque encontró a un pequeño anciano canoso que le deseó que tuviera un
buen día, y quien además le dijo,
-"Regálame un pedazo del pastel de tu bolsillo, y dame un sorbo de tu
vino; tengo mucha hambre y sed."-
Pero el prudente joven contestó,
-"Si te doy mi pastel y vino, no tendré ninguno para mí; hazte a un
lado,"-
y dejó al hombrecito parado y continuó su camino.
Pero cuando él comenzó a talar para bajar un árbol, no pasó mucho rato
antes de que él diera un golpe falso, y el hacha lo hirió en el brazo, de modo
que tuvo que regresar a casa y tener que vendarse. Y esto fue hecho por el
pequeño hombre canoso.
Después de eso, el segundo hijo también entró en el bosque, y su madre le
dio, como al mayor, un pastel y una botella de vino. El pequeño y viejo hombre
canoso lo encontró igualmente, y le pidió un pedazo de pastel y una bebida de
vino. Pero el segundo hijo, también, dijo con mucha razón,
-"Lo que le doy no será para mí; ¡estese lejos!"- y él dejó
parado al hombre y continuó. Su castigo, sin embargo, no se retrasó; y en cuanto
él había dado unos pocos golpes en el árbol, se golpeó en la pierna, de modo
que tuvo que regresar a casa.
Entonces Dummling dijo,
"Padre, déjeme ir a mí a cortar la madera."-
El padre contestó,
-"Sus hermanos se han hecho daño con ello, olvídelo, usted no entiende
nada sobre eso."-
Pero Dummling pidió con tanta insistencia que por fin él dijo,
-"Vaya entonces. Se hará más sabio haciéndose daño."-
Su madre le dio un pastel hecho sólo con agua y harina y horneado en las
cenizas, y con una botella de cerveza ácida. Cuando él llegó al bosque, el
pequeño viejo hombre canoso lo encontró igualmente, y después de su saludo le
dijo,
-"Déme un pedazo de su pastel y una bebida de su botella; tengo tanta
hambre y tengo mucha sed."-
Dummling contestó,
-"Tengo un pastel de sólo harina horneado en ceniza y cerveza ácida;
si esto le complace, nos sentaremos y comeremos."-

Entonces se sentaron, y cuando Dummling sacó su pastel de harina, ahora era
un pastel dulce muy delicioso, y la cerveza ácida se había transformado en el
más fino vino. Y comieron y bebieron, y después el pequeño hombre
dijo,
-"Ya que usted tiene un corazón bueno, y acepta compartir lo que tiene,
le daré la buena suerte. Allí tiene un viejo árbol, córtelo, y usted
encontrará algo en las raíces."-
Entonces el pequeño hombre se despidió de él.
Dummling fue y redujo el árbol, y cuando cayó había un ganso sentado en
las raíces con plumas de oro puro. Lo levantó, y lo llevó con él, y fue a
una posada donde pensó que se quedaría la noche. Ahora bien, el anfitrión
tenía tres hijas, que vieron al ganso y estaban curiosas por saber que tan
maravillosa ave podría ser, y les habría gustado también tener una de sus
plumas de oro.
La mayor pensó,
-"Encontraré pronto una oportunidad de sacar una pluma,"-
y tan pronto como Dummling había salido, agarró al ganso por el ala,
pero su dedo y mano se quedaron fuertemente pegadas en ella. La segunda llegó
casi de inmediato, pensando sólo en como ella podría conseguir una pluma, pero
no había más que tocado apenas a su hermana cuando quedó fuertemente pegada.
Por fin la tercera también vino con intención parecida, y las hermanas
gritaron,
-"Quédate lejos; ¡por tu bien, mantente lejos!"-
Pero ella no entendió por qué debía de alejarse.
-"Las otras ya están allí,"- pensó ella, -"yo puedo estar
también allí también,"-
y corrió hacia ellas; pero tan pronto como había tocado a su hermana,
ella también quedó pegada. Y no les quedó más que pasar la noche junto al
ganso. A la mañana siguiente Dummling tomó al ganso bajo su brazo y salió,
sin preocuparse sobre las tres muchachas que colgaban de él. Ellas fueron
obligadas a seguir tras él continuamente, ya fuera a la izquierda, ya fuera a
la derecha, o a como él decidiera ir.
En medio de los campos el cura los encontró, y cuándo él vio la procesión
dijo, "Qué vergüenza, ustedes muchachas inútiles, ¿por qué van
por los campos detrás de este hombre joven? ¿es eso correcto?"-
Al mismo tiempo él agarró a la más joven de la mano a fin de separarla,
pero tan pronto como él la tocó, igualmente se pegó rápido, y fue obligado a
correr detrás en la fila. Al poco rato llegó el sacristán y vio a su maestro,
el cura, que corría detrás de tres muchachas. Él quedó sorprendido de
aquello y dijo,
-"Hola, su reverencia, ¿hacia adónde van tan rápidamente? ¡no olvide
que tenemos un bautizo hoy!"-
y persiguiéndolo lo tomó por la manga, pero también quedó pegado
inmediatamente. Mientras los cinco trotaban así uno detrás del otro, dos
peones vinieron con sus azadas desde los campos; el cura los llamó y les pidió
que los despegaran a él y al sacristán. Pero ellos apenas habían tocado
al sacristán cuando también quedaron rápidamente pegados, y ahora eran siete
corriendo detrás de Dummling y el ganso.
Pronto llegaron a una ciudad, donde el rey que gobernaba tenía una hija que
era tan seria que nadie podìa hacerla reír. Para ese entonces él había
firmado un decreto diciendo que quienquiera que fuera capaz de hacerla reír
debería casarse con ella. Cuando Dummling oyó acerca de eso, fue con su ganso
y todo su tren de seguidores ante la hija del Rey, y tan pronto como ella vio a
las siete personas correr sin cesar, uno detrás del otro, de aquí para allá,
ella comenzó a reír completamente en voz alta, y como si nunca acabaría de
hacerlo.
Con eso Dummling pidió tenerla como su esposa, y la boda fue celebrada.
Después de la muerte del Rey, Dummling heredó el reino y vivió en adelante
siempre felizmente con su esposa.
Enseñanza:
La bondad, el buen trato y
el compartir con el necesitado, siempre traen su buena recompensa.

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