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107-Los Tres Pajaritos
 
Hace aproximadamente mil o más años, existía una región en la que solamente
había pequeños reinos, y uno de los reyes que vivieron en el lugar era muy aficionado a la caza. Una vez, cuando él montaba a caballo
en los terrenos de su castillo con sus cazadores, tres muchachas cuidaban a sus vacas sobre la montaña, y cuando
ellas vieron al Rey con todos sus seguidores, la muchacha mayor
lo vio, y llamó a las otras dos muchachas, y dijo:
-"Si no consigo a aquel, no tendré ninguno."-
Entonces la segunda muchacha contestó del otro lado de la colina, y vio al que
iba al lado derecho del Rey, y dijo,
-"¡Hilloa! ¡hilloa! Si no lo consigo, no tendré a nadie."-
Y la tercera viendo al que iba a la izquierda del Rey, también dijo,
-"¡Hilloa! ¡hilloa! Si no lo consigo, no tendré a nadie."-
Estos dos acompañantes eran los dos ministros. El Rey oyó todo eso, y cuando había vuelto de la
caza, hizo que las tres muchachas le fueran traídas, y les preguntó lo que ellas habían dicho ayer en la montaña.
Ellas no se lo dijeron, entonces el Rey preguntó a la mayor si ellas realmente los
tomarían como sus maridos. A lo que ella respondió,
-"Sí"-,
y los dos ministros también se casaron con las dos hermanas, ya que ellas eran todas
agraciadas y hermosas, sobre todo la que quedó de Reina, que tenía el pelo como el lino. Pero las dos hermanas
menores no llegaban a tener niños, y una vez cuando el Rey fue obligado a salir de la casa, él
las invitó a estar con la Reina a fin de ayudarla, ya que estaba a punto de
traer un niño.
Ella tuvo a un pequeño niño que trajo a sus padres una estrella brillante en el mundo con él. Entonces las dos hermanas,
llenas de envidia,
se dijeron una a la otra que lanzarían al hermoso niño en el río. En cuanto
ellas lo lanzaron, una pequeña ave voló en el aire que cantó,
-"Su propio castigo han apresurado,
para cuando Dios así lo designe.
En la flor de lirio blanca,
el valiente muchacho, les dará su perdición."-
Cuando las dos oyeron aquello, se asustaron muchísimo y se fueron
rápidamente. Al regresar el Rey a casa ellas le dijeron que la Reina había
tenido un perro. Entonces el Rey, que en estos aspectos era un total ignorante, dijo,
-"Lo que Dios hace, está bien hecho!"-
Pero un pescador que vivía cerca del río alcanzó al pequeño niño mientras
estaba todavía vivo, y como él y su esposa no tenía ningún hijo, ellos lo criaron.
Pasado un año, el Rey otra vez se marchó, y la Reina tuvo a otro pequeño
niño, que las hermanas
infames igualmente tomaron y lanzaron en el agua. Entonces voló la pequeña ave otra vez y cantó,
-"Su propio castigo han apresurado,
para cuando Dios así lo designe.
En la flor de lirio blanca,
el valiente muchacho, les dará su perdición."-
Y cuando el Rey volvió de nuevo, ellas le dijeron que la Reina había dado a luz una vez más a un perro, y él otra vez dijo,
-"Lo que Dios hace, está bien hecho."-
El pescador, sin embargo, salvó a éste también del agua, y lo crió.
Entonces el Rey otra vez viajó, y la Reina tuvo a una niña, que también las hermanas
envidiosas lanzaron en el agua. Y otra vez la pequeña ave voló hacia lo alto y cantó,
-"Su propio castigo han apresurado,
para cuando Dios así lo designe.
En la flor de lirio blanca,
la bella muchacha, les dará su perdición."-
Y cuando el Rey vino a casa
ellas le dijeron que la Reina había tenido a un gato. 
Entonces el Rey se puso
muy enojado, y ordenó que su esposa fuera recluída en otra habitación, y así
ella pasó durante varios años.
Mientras tanto los niños habían crecido. Entonces el mayor una vez salió con algunos otros muchachos para pescar, pero los otros muchachos no lo
querían con ellos, y le dijeron, -"Toma tu camino,
eres un abandonado."- En ese momento él
se fue muy preocupado, y preguntó al viejo pescador si era cierto que él era
un abandonado. El pescador le dijo que una vez cuando él pescaba, lo había sacado
del agua estando recién nacido. Entonces el muchacho dijo que él iría a buscar a sus
padres biológicos. El pescador, sin embargo, le suplicó para que se quedara, pero él no
cedió en su propósito, y por fin el pescador consintió. Entonces el muchacho
buscó su camino y anduvo durante muchos días, y por fin
llegó a una gran laguna, en cuya orilla se hallaba una anciana pescando. -"Buen
dia, madre"-, dijo el muchacho. -"Muchas gracias"-, dijo ella. Y
el joven agregó, -"Vas a estar pescando muchísimo tiempo antes de que
logres coger algo."- -" Y tú buscarás por muchísimo tiempo antes
de que encuentres a tus padres. ¿Y cómo piensas atravezar la laguna?"- -"No
lo sé."-
Entonces la anciana lo tomó en su espalda y lo llevó al otro lado, y él buscó durante mucho tiempo, pero no podía encontrar sus
padres.
Pasado un tiempo, el segundo muchacho intentó buscar a su hermano. Él llegó a
la laguna, y todo sucedió tal como lo fue con su hermano.
Y ahora en casa sólo quedaba la hija, y ella se afligió por sus hermanos tanto que por fin ella también pidió
al pescador que la dejara partir, ya que deseaba ir en busca de sus hermanos. Entonces igualmente
ella llegó a la gran laguna y dijo a la anciana, -"Buen día,
madre."-
-"Muchas gracias,"- contestó la anciana. -"Que Dios la ayude a
tener muy buena pesca"- dijo la joven.
Cuando la anciana oyó aquello, se hizo completamente amistosa, y la llevó al
otro lado del lago, le dio una varita, y le dijo, -"Anda, mi hija,
siempre adelante por este camino, y cuando llegues adonde está un gran perro negro,
pásalo silenciosa y vigorosamente, sin risas y sin mirarlo.
Entonces llegarás a un gran castillo alto, y en el umbral debes dejar guardada la varita, y atravezar
en línea recta el castillo, y salir al otro lado. Allí verás una vieja fuente
junto a un árbol grande crecido, del cual cuelga una ave en una jaula que debes
de bajar.
Recoje y guarda igualmente una botella del agua de la fuente, y con estas dos cosas regresa por el mismo camino.
Toma la varita otra vez del umbral y llévala contigo, y cuando otra vez pases por el perro, lo golpeas en la cara con
ella, y asegúrate de que lo has golpeado bien, y luego solamente regresa acá,
donde estaré yo."-
La doncella encontró todo exactamente como la anciana le había dicho, y en su camino
de regreso encontró a sus dos hermanos que habían recorrido ambos más de la mitad el mundo.
Todos fueron juntos al lugar donde el perro negro estaba en el camino; ella lo golpeó
con certeza en la cara, y se convirtió en un hermoso príncipe que fue
también con ellos a la laguna del río. Allí la anciana todavía estaba de pie. Ella se alegró mucho
de verlos otra vez, y los llevó a todos a través del lago, y luego ella también se marchó,
pues ya había quedado liberada del embrujo que la poseía. Los demás siguieron a la casa del viejo pescador, y se alegraron de que
se hubieran encontrado todos juntos otra vez, y colgaron la jaula con el ave en la pared.
Pero el segundo hijo no podía quedarse tranquilo en casa, y tomó su ballesta y
se fue a cazar. Cuando se sintió cansado tomó su flauta, y empezó a tocar. El Rey
andaba de caza también, y oyendo la música fue a buscarla. Cuando encontró al
joven dijo, -"Quién te ha dado el permiso para cazar aquí?"- -"Ah,
nadie."- -"¿Y de quien eres hijo entonces?"- -"Soy hijo del
pescador."- -"Pero sé que él no ha tenido niños."- -"Si no lo
cree, venga conmigo."-
Así lo hizo el Rey, e interrogó al pescador, que le dijo todo, y entonces la pequeña ave en la pared comenzó a cantar,
-"La Reina madre se siente sola
Allá en la habitación pequeña,
Oh Rey de sangre real,
Éstos son hijos tuyos todos.
Las hermanas te mintieron envidiosamente,
Ellas quisieron el infortunio para los niños,
Allí en las aguas profundas
Donde los pescadores vienen y van. '
Entonces todos quedaron asombrados, y el Rey llevó al ave, al pescador y su
esposa y a los tres jóvenes a su castillo, y ordenó que la Reina volviera a la
habitación Real. Ella se había puesto, sin embargo, completamente enferma y
débil por la tristeza. Entonces la hija
le dio a beber un poco del agua que trajo de la fuente, y la Reina inmediatamente se
puso fuerte y sana. Pero las dos hermanas envidiosas fueron sacadas a
habitaciones fuera de palacio sin títulos Reales, y la hija, ahora princesa, se casó con el
príncipe que había estado en forma de perro debido a un embrujo. El pescador
y su esposa, y los dos hermanos fueron invitados a vivir por siempre en el palacio.
Enseñanza:
Quien actúa movido por
la envidia, siempre termina siendo muy infeliz.

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