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119-El amado Rolando 
Había una vez, hace muchos años, una mujer que era una bruja de verdad y
tenía en su casa dos chicas, una fea y mala, a quien ella amaba porque era su
propia hija, y la otra era hermosa y buena, pero a ésta la odiaba, porque era
su hijastra. La hijastra una vez tenía un delantal muy bonito que la otra
deseaba tanto que su deseo se convirtió en envidia, y le dijo a su madre que
ella debería de tener y que tendría que llegar a tener ese delantal tan
hermoso.
-"Cállate, hija mía,"- dijo la madre, -"tú lo tendrás. Tu hermanastra
recibirá una sorpresa inesperada. Esta noche cuando esté dormida: Yo iré y la
convertiré en un horrible pájaro. Sólo ten cuidado de que tú estés en el
otro lado de la cama, y la empujas al frente."-
Todo hubiera salido así con la pobre muchacha si ella no hubiera estado
justo en ese momento en un rincón, y oído todo. Durante todo el día no se
atrevió a salir de casa, y cuando llegó el momento de ir a la cama, la hija de
la bruja se metió de primera, con el fin de estar en el otro lado, pero cuando
ella estaba dormida, la otra la empujó suavemente hacia el frente, y tomó para
sí el lugar en la parte trasera, cerca de la pared. En la noche,
la anciana entró sosteniendo su varita mágica en su mano derecha, y
tocando con la mano la izquierda para ver si alguien estaba acostado en el
lado exterior. Entonces ella movió su varita y convirtió en un horrible
pájaro lleno de espantosas plumas a su propia hija.

Cuando ella se había ido, la joven se levantó y se fue donde su novio,
quien era llamado Rolando, y llamó a su puerta. Cuando salió, le dijo:
-"Óyeme, querido Rolando, debemos irnos a toda prisa, mi madrastra
me quería transformar, pero lo ha hecho con su su propia hija. Cuando la luz
del día venga y vea lo que ha hecho, estaríamos perdidos."-
-"Pero"-, dijo Rolando, -"Yo te aconsejo que primero le quites
su varita mágica, o no podríamos escapar si nos persigue."-
La muchacha trajo la varita mágica, y tomó del horrible pájaro tres plumas
que dejó caer una al frente de la cama, otra en la cocina, y la otra en la
escalera.
Entonces ella se alejó con su novio. Cuando la vieja bruja se levantó en la
mañana siguiente, llamó a su hija, y quería darle el delantal, pero ella no
vino. Entonces la bruja gritó:
-"¿Dónde estás?"-
-"Aquí, en la escalera, estoy barriendo"-, respondió la primera
pluma.
La anciana salió, pero no vio a nadie en las escaleras y gritó de nuevo:
-"¿Dónde estás?"-
-"Aquí en la cocina, me estoy calentando", exclamó la segunda
pluma.
Ella fue a la cocina, pero no encontró a nadie. Luego volvió a gritar,
-"¿Dónde estás?"-
-"Ah, aquí en la cama, durmiendo."-, gritó la tercera pluma.
Entró en la habitación y ¿Qué vio allí?
A su propia hija, convertida en el horrible pájaro que ella había creado.
La bruja cayó en una gran pasión, saltó a la ventana, y como ella podía
mirar hasta muy largo en el mundo, percibió a su hijastra corriendo lejos con
su amado Rolando.
-"Eso no te servirá"-, exclamó, -"incluso si
ya han recorrido un largo camino, no se me escaparán todavía."-
Se puso sus botas de pasos de muchas leguas, y lo que era una hora de marcha,
lo hacía en un solo paso, y no pasó mucho tiempo antes de que ella se les
acercara. La joven, sin embargo, cuando vio a la anciana acercándose hacia
ellos, como tenía la varita mágina, convirtió a su novio Rolando en un lago,
y ella misma se transformó en un pato nadando en sus aguas.
La bruja se colocó a la orilla, arrojó migas de pan, e hizo todo lo posible
para atraer al pato, pero el pato no se dejó seducir, y la anciana tuvo
que irse a su casa por la noche tal como había llegado. En esto, la chica y su
novio Rolando reanudaron sus formas naturales de nuevo, y caminaron toda la
noche hasta el amanecer. Entonces la doncella se transformó en una hermosa flor
que estaba en medio de un seto de brezo, y su novio Rolando en un músico.
No pasó mucho tiempo antes de que la bruja llegara a grandes zancadas hacia
ellos, y le dijo al músico:
-"Querido músico, podría yo arrancar esa flor hermosa para mí?"-
-"Oh, sí"-, respondió: -"Voy a tocar para usted
mientras lo hace."-

A medida que rápidamente ella se introducía en la cobertura y estaba a
punto de coger la flor, porque bien sabía que la joven era la flor, Rolando
comenzó a tocar, y ella, queriéndolo o no, se vio obligada a bailar, porque
era una danza mágica. Entre más rápido él tocaba, más grandes los
saltos que tenía que dar, y los espinos rasgaban sus vestidos de su cuerpo, y
se pinchó y se hirió hasta sangrar, y como él no se detenía, ella tuvo que
bailar hasta que cayó exhausta en el suelo, perdiendo todas sus capacidades de
bruja.
Cuando se sintieron liberados, Rolando dijo:
-"Ahora iré donde mi padre y haré los arreglos para la boda."-
-"Entonces, mientras tanto, me quedaré aquí esperando por ti,"-
dijo la joven -"y para que nadie me pueda reconocer, voy a cambiarme
a mí misma en una piedra de color rojo sobresaliente de la tierra."-
Entonces Rolando se fue, y la chica era una piedra de color rojo
sobresaliente en el campo y así esperaría a su amado. Sin embargo, cuando
Rolando llegó a su casa, cayó en las trampas de otra joven, que prevaleció en
él tanto que se olvidó de la primera doncella. La pobre muchacha, en forma de
piedra, se quedó allí mucho tiempo, pero al final, como Rolando
no volvió del todo, estaba triste, y se cambió a sí misma en una flor, y
pensó:
-"Alguien vendrá seguramente por este camino, y me pisoteará."-
Sucedió, sin embargo, que un pastor guardaba sus ovejas en el campo, y vio
la flor, y como era tan bonita, la arrancó, se la llevó y la puso en un
cofre. A partir de ese momento en adelante, cosas extrañas sucedieron en la
casa del pastor. Cuando se levantaba por la mañana, todo el trabajo ya estaba
hecho, la habitación estaba barrida, la mesa y los bancos de trabajo limpios,
el fuego en la chimenea estaba encendido, y el agua había sido traída, y al
mediodía, cuando llegaba a casa, la mesa estaba servida con un buen almuerzo.
Él no podía concebir cómo esto sucedía, ya que nunca vio a un ser humano
en su casa, y nadie pudo haberse escondido en ella. Estaba contento sin duda con
esta buena asistencia, pero aún así, estaba tan asustado que fue a ver a
una mujer sabia y le pidió su consejo. La mujer sabia dijo:
-"Hay algo de magia detrás de todo eso, observa muy temprano, una
mañana, si algo se está moviendo en la habitación, y si ves algo diferente,
sea lo que sea, tírale una tela blanca encima, y así la magia se
detendrá."-
El pastor hizo lo que se le había mandado, y a la mañana siguiente, justo
cuando amaneció, vio el cofre abierto, y salir a la flor. Rápidamente
saltó hacia ella, y le lanzó un paño blanco. Instantáneamente, la
transformación llegó a su fin, y una hermosa muchacha estaba ante él,
quien le dijo que ella había sido la flor, y que hasta ese momento había
asistido a su limpieza. Ella le contó su historia, y como ella le gustaba,
le preguntó si se casaría con él, pero ella respondió:
-"No,"- porque ella quería seguir siendo fiel a su amor de
Rolando, a pesar de que la había abandonado, pero prometió que no se iría sin
razón alguna, y mantendría siempre preparada la casa del pastor mientras ella
estuviera allí.
Y ahora se acercaba el tiempo cuando la boda de Rolando con la otra joven se
iba a celebrar, y entonces, de acuerdo con una antigua costumbre en el país, se
anunció que todas las jóvenes iban a estar presentes en la boda, y cantarían
en honor de los novios. Cuando la doncella fiel oyó hablar de esto, ella se
puso tan triste que pensaba que su corazón se rompería, y no iría allá, pero
las otras chicas se acercaron y la llevaron. Cuando llegó su turno para cantar,
ella dio un paso atrás, hasta que por fin fue la única que quedó, y entonces
no podía negarse. Pero cuando ella comenzó su canción, y llegó a oídos de
Rolando, él se levantó y gritó:
-"¡Conozco esa voz, es mi verdadera novia, no tendré a ninguna
otra!"-
Todo lo que había olvidado, y que había desaparecido de su mente, de
repente volvió a su corazón. A continuación, la fiel novia celebró su boda
con su novio Rolando, y el dolor llegó a su fin y comenzó la alegría.
Enseñanza:
Lo que bien se arraiga,
no se pierde fácilmente.

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